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Miguel de Cervantes, ese héroe posmoderno antes de la posmodernidad, fue también un hombre de ciudades, pueblos y aldeas. Así, Francisco Rodríguez Marín, en su estudio sobre Luis Barahona de Soto, escribe que “al comenzar el año de 1587, sin amparo de príncipes, estropeado de la mano izquierda, sin bienes de fortuna que por su cuantía mereciesen tal nombre, abandona sus por entonces estériles empresas literarias. (...) En estos años, hasta el de 1593, Cervantes, cumpliendo los deberes que le imponía su desmedrado ejercicio, visitó muchos pueblos de Andalucía, entre ellos a Álora”. Cervantes estuvo en Álora cumpliendo labores propias para ganarse la vida, abasteciendo de arrobas de harina, aceite o trigo a la causa nacional y estrepitosamente sonada en el mundo entero. Fueron años en los que Cervantes deambulaba bajo la luz de la luna o del sol por caminos a lomos de una mula coja, según afirma también Astrana Marín. La realidad andaluza era para Cervantes un espejo irreal, infrecuente, tejido con cristales donde se reflejaba la luz de la muerte y de la vida.
Jean Canavaggio subraya que Miguel de Cervantes “tal vez frustrado en sus aspiraciones literarias, y poco dispuesto a dedicar el resto de su vida al cuidado de los olivos y viñedos de su suegra, tal vez atraído por ocupaciones más acordes con su deseo de independencia, aprovecha los preparativos de la expedición naval contra Inglaterra, decretada por Felipe II, para conseguir un empleo de comisario, encargado del suministro de trigo y aceite a la flota, bajo las órdenes del comisario general Antonio de Guevara”. Se conoce muy bien los lugares por donde Cervantes pasó todos los años que se ocupó en el cargo de la comisaría, como bien dice Francisco Navarro y Ledesma. Este autor coincide con la opinión de Rodríguez Marín al afirmar que Cervantes también estuvo en Álora entre 1587 y 1593. “Entonces fue cuando recorrió los lugares y villas andaluzas más notables. Consta que estuvo en Jaén, Úbeda, Baeza, Teba, (...), Álora”. Álora entonces era una villa andaluza noble, repleta de generaciones entrecruzadas. “Entonces fue cuando acabaron de entrar en el gremio de su habla los infinitos modismos andaluces y no puramente sevillanos que pueden notarse en las Novelas ejemplares, en el Quijote y en el Persiles, aunque en éste menos”, añade Navarro y Ledesma. Cervantes en Álora quizá se acuerda de su mujer, Catalina de Palacios, que estaba en Esquivias. Es el propio Navarro y Ledesma, hablando de estos años que Cervantes pasa en tierras andaluzas, entre ellas en Álora, quien afirma que “es un hecho curioso este de que los historiadores no hayan reparado cómo Cervantes pasó lo mejor de la vida separado de su mujer, sin que esta excelente señora pareciera estremecerse ni afectarse por ello. ¿Qué esperaba doña Catalina de Miguel? ¿Le consideraría aún como el calavera hecho a andar entre cómicos y danzantes, y por eso le dejaba a su antojo vagar por Andalucía en dudosas comisiones? ¿Pensaba que Miguel estaba allí haciendo una carrera provechosa y de porvenir? Y creyese lo uno o lo otro, ¿dónde se ve el amor de la buena señora doña Catalina a su marido? ¿Dónde la solicitud y el interés por los sucesos de su vida?”
Mientras Cervantes sacaba fanegas de trigo y de cebada o arrobas de aceite, su mujer Catalina soñaba con la agradable vida que le deparaba el destino a su marido. Aunque Catalina, ignorante entre sus gallinas, no sabía que ese destino estaba configurándose en las sombras del pensamiento. Enredado en cientos de capítulos que han dejado ya muy bien perfilados los historiadores, Cervantes ejercía el oficio de recaudador de contribuciones y tributos, oficio que es “ejercido por personas vulgares y de poco fuste” según Navarro y Ledesma, para quien los años que Cervantes pasó en Andalucía, y por tanto también en Álora, fueron muy importantes. “La ciencia de la vida, ella misma la enseña y no ningún maestro, y que sin estos años de ires y venires, de malandanzas y venturas de Miguel por los pueblos, aldeas, cortijos, ventas y caminos y trochas de Andalucía, no tendríamos Quijote”.




27/04/2005

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